Que no nos preocupe el asunto, porque la innovadora justicia española de cirio y siglo XIX, anda con sus cartas con acuse de recibo, sus funcionarios de los Servicios Comunes llamando a los timbres por la mañana y a media tarde y, sus telegramas en azul, para citar a quien se deja citar y perder de vista al que no abre la puerta. Un bonito sistema en el que falta alguna que otra carroza e, incluso algún correo de esos de la “Fargo”, que saltaban de un caballo a otro para avisar del próximo ataque indio.
Así que mientras en España andamos descubriendo la pólvora día sí, día también, Ronaldo lesionado y Belen Esteban, presidenta, en el Reino Unido, el Tribunal Superior de Justicia o una Audiencia Provincial a lo bestia – no hay traducción adaptada a nuestra organización para la High Court- decidió cascarle, el pasado mes de octubre, una notificación a un fulano en el Twitter.
En la traducción que tengo, en la que aparece un Tribunal Supremo británico que no existía en la fecha – ahora sí-, un tal Andre Walker, de Griffin Law, indica que “el usuario anónimo de Twitter objeto de la orden recibirá un mensaje del Tribunal Supremo la próxima vez que abra su cuenta, requiriéndole para que dejen de escribir, retiren las anotaciones anteriores y se identifiquen ante el Tribunal Supremo a través de un formulario en internet".
Novedoso, novedoso es. Práctico, lo que se dice práctico, pues bueno y legal aquí, apaga y vamonos. Inglaterra está lleno de ingleses y tienen un cierto respeto por las resoluciones de sus tribunales, y España, no se de lo que está llena, salvo de nacionalistos plastas y llorones y, el respeto a las resoluciones judiciales en papel es inexistente en muchos ámbitos, hasta que te la entregan en mano con un picoleto de escolta.
Decía hace no mucho un Fiscal - ¿quieres cerrar una web en la que aparecen fotos de tú hija?. Tengo un par de Hacker estupendos.
Así que mientras en España andamos descubriendo la pólvora día sí, día también, Ronaldo lesionado y Belen Esteban, presidenta, en el Reino Unido, el Tribunal Superior de Justicia o una Audiencia Provincial a lo bestia – no hay traducción adaptada a nuestra organización para la High Court- decidió cascarle, el pasado mes de octubre, una notificación a un fulano en el Twitter.
En la traducción que tengo, en la que aparece un Tribunal Supremo británico que no existía en la fecha – ahora sí-, un tal Andre Walker, de Griffin Law, indica que “el usuario anónimo de Twitter objeto de la orden recibirá un mensaje del Tribunal Supremo la próxima vez que abra su cuenta, requiriéndole para que dejen de escribir, retiren las anotaciones anteriores y se identifiquen ante el Tribunal Supremo a través de un formulario en internet".
Novedoso, novedoso es. Práctico, lo que se dice práctico, pues bueno y legal aquí, apaga y vamonos. Inglaterra está lleno de ingleses y tienen un cierto respeto por las resoluciones de sus tribunales, y España, no se de lo que está llena, salvo de nacionalistos plastas y llorones y, el respeto a las resoluciones judiciales en papel es inexistente en muchos ámbitos, hasta que te la entregan en mano con un picoleto de escolta.
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